"Una alimentación saludable es aquella que se adapta a las necesidades y a las características de la persona"
Es una alimentación variada que combina alimentos en sus justas proporciones, es ligera y respetuosa con el entorno. Desde este punto de vista hay diferentes maneras de alimentarnos. Para nosotros se llama dieta mediterránea, que se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales como cereales (sobre todo integrales), verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos; aceite de oliva como principal fuente de grasa; consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogur, ciertos quesos) y huevos; escaso consumo de carnes rojas y derivados.
La dieta mediterránea es pobre en ácidos grasos saturados y trans, y rica en monoinsaturados así como en carbohidratos complejos y fibras; muy rica en antioxidantes y otros fitoquímicos que protegen de la enfermedad crónica mediante múltiples mecanismos.
Actuales estudios pretenden demostrar si la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva o frutos secos evita complicaciones cardiovasculares en sujetos de alto riesgo vascular, comparándola con una dieta baja en grasa, que es la recomendada actualmente en la
prevención cardiovascular. También se pretende valorar su efecto sobre la mortalidad global e incidencia en enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y enfermedades neurovegetativas.
Hasta el momento, además de otros resultados importantes, se ha visto que este patrón dietético, donde los frutos secos y el aceite de oliva juegan un papel esencial, previene la diabetes en los individuos no diabéticos con alto riesgo cardiovascular.
Actualmente hay bastantes evidencias de que el consumo de frutos secos en cantidades razonables no se asocia a aumento de peso o riesgo de diabetes, por lo que no hay argumentos para no recomendarlos en la alimentación. Parte de esa grasa no se absorbe y además son muy saciantes con lo que se reduce la necesidad de consumo de otros productos calóricos en la dieta.
Hay evidencias de que las grasas contenidas en los frutos secos y aceite de oliva se metabolizan mejor que la presentes en otros alimentos animales, y estudios epidemiológicos que demuestran que los consumidores de frutos secos tienen menos riesgo de padecer obesidad o diabetes.
(J. Salas, Presidente de la Federación Española de Sociedades de Nutrición Alimentación y Dietética)
Estracto entrevista octubre 2011

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