Los abrazos no sólo son agradables: son necesarios. Este gesto afectuoso puede aliviar el dolor y la depresión, mejorar la salud del sano, hacer mas feliz al alegre y aumentar la confianza de quién está seguro de sí mismo.
Los abrazos logran que nos sintamos mejor, superemos el temor, eliminemos la tensión. Constituye un ejercicio de estiramiento para los bajos de estatura, y de flexión para los altos. Además no trastornan el ambiente, ahorran calor y no requieren equipo especial.
Los abrazos hacen mas felices los días felices, y posibles los días imposibles.
Kathy Tobin
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