En esta época del año llegan a nuestra consulta mayor número de pacientes que con la llegada del otoño, la disminución de horas de luz, la lluvia, la llegada del frío, la pérdida de vegetación y otras características de la estación, se les produce una situación de tristeza que termina haciendo que pierdan el gusto por las situaciones placenteras, la motivación y las ilusiones; trastornos psicológicos que son conocidos como Síndrome Afectivo Estacional.
Estos síntomas no son alarmantes y deben ir desapareciendo a medida que el organismo se va adaptando a la nueva situación. Se puede considerar una depresión endógena, que es aquella cuyos síntomas no tienen un motivo.
Se sabe que la melatonina se produce en mayor cantidad cuando se reducen las horas de luz, influyendo en la regulación del sueño; también influye en la producción de Serotonina, hormona que influye en el estado de ánimo, alegría y felicidad, disminuyendo su producción. Otra consecuencia de la reducción de serotonina es el aumento del apetito, sobre todo de sabores dulces e hidratos de carbono, que son los que compensan la disminución de su acción, volviendo así a tener sensaciones placenteras; la consecuencia de esto suele ser el aumento de peso que nos hará sentir aún peor desde el punto de vista emocional.
Por lo tanto, hay que cuidar mucho el tipo de alimentos que se toman, tanto para controlar el peso como para mejorar el estado de ánimo, para lo que se debe incrementar el consumo de:
-Proteínas, tanto de origen animal como vegetal: carnes, huevos, leche (animal o vegetal), pescados, cereales integrales, legumbres, frutos secos, sobre todo nueces y almendras, que son
muy ricos en aminoácidos que intervienen en la producción de serotonina y azúcares.
-Hidratos de carbono: legumbres,cereales integrales, frutas y hortalizas.
-Vitaminas y minerales: Fruta y verduras para un buen aporte de vitamina y hierro.
No debemos olvidar en este repaso, a las vitaminas del grupo B, sobre todo la B12, cuyo déficit está relacionado con baja energía, fatiga mental, cambios de humor, dificultad para dormir y a veces con las malas digestiones. La vitamina B12 tiene un papel importante en la conversión de los carbohidratos en glucosa y permite convertir los ácidos grasos en energía.
Por otro lado, si la persona sufre depresión o tendencia a padecerla, con la llegada del otoño puede agravarse, ya que la reducción las horas de luz pueden actuar como desencadenante. Si esto es así, el problema es mayor y requiere estudio y probable tratamiento médico.
C.M.N.S.R.
(Irene P.M.)

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